Gestión no es (aún) liderazgo

John Kotter es un ex profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y autor de renombre. Es considerado como una autoridad en el liderazgo y el cambio. Su libro más popular es “Liderando Cambios”.

Hace unas semanas, la BBC me pidió que fuera a una entrevista de radio. Me dijeron que querían hablar sobre liderazgo efectivo – China acababa de anunciar a Xi Jinping como líder del Partido Comunista; El general David Petraeus había dimitido de su puesto en la CIA unos días antes; la propia BBC estaba atravesado un escándalo en sus propias oficinas – pero la conversación viró rápidamente, como a menudo pasa con estas cosas, la discusión  se encamino a cómo los individuos pueden dirigir  organizaciones grandes y complejas, manejándolas con un funcionamiento confiable y eficiente.

Eso no es liderazgo, le expliqué. Esa es gestión – y los dos son radicalmente diferentes.

En más de cuatro décadas de estudio de negocios y consultoría a organizaciones sobre cómo implementar nuevas estrategias, yo no le  puedo decir cuántas veces he oído a la gente utilizar las palabras “liderazgo” y “gestión” como sinónimos, y eso me vuelve loco cada vez.

La entrevista me recordó una vez más que la confusión en torno a estos dos términos es enorme, y este malentendido se interpone en el camino de cualquier discusión razonable acerca de cómo construir una empresa, posicionarlo para el éxito y ganar en el siglo XXI. Los errores que se cometen en el tema son tres:

  • Error # 1: La gente utiliza los términos “gestión” y “liderazgo” de manera indistinta. Esto demuestra que no ven la diferencia crucial entre los dos y las funciones vitales que uno juega.
  • Error # 2: La gente usa el término “liderazgo” para referirse a la gente en lo más alto de las jerarquías. Luego llaman a las personas en las capas por debajo de ellos en la organización “gestión”. Y entonces todo el resto son trabajadores, especialistas y colaboradores individuales. Esto también es un error y muy engañoso.
  • Error # 3: La gente piensa a menudo sobre “liderazgo” en términos de características de personalidad, por lo general como algo que llaman carisma. Dado que poca gente tiene un gran carisma, esto conduce lógicamente a la conclusión de que pocas personas pueden ofrecer liderazgo, lo que nos mete en más problemas.

De hecho, la gestión es un conjunto de procesos bien conocidos, como la planificación, elaboración de presupuestos, trabajos de estructuración, trabajos de dotación de personal, medición del rendimiento y resolución de problemas, que ayudan a una organización a hacer previsible lo que sabe hacer bien. La gestión le ayuda a producir productos y servicios, como se ha dicho, de una calidad constante, dentro del presupuesto, día tras día, semana tras semana. En las organizaciones de cualquier tamaño y complejidad, esto es una tarea enormemente difícil. Constantemente subestimamos lo complejo que es esta tarea, sobre todo si no estamos en puestos de trabajo de alta dirección. Así, la gestión es fundamental – pero no es liderazgo.

El liderazgo es completamente diferente. Se asocia con conducir una organización hacia el futuro, la búsqueda de oportunidades que cada vez sean más y más rápidas y explotar esas oportunidades exitosamente. El liderazgo es acerca de la visión, la gente que cree en ello, es fortalecimiento y sobre todo, producir un cambio útil. El liderazgo no es acerca de los atributos, es acerca de la conducta. Y en un mundo cada vez más rápido y en constante movimiento, el liderazgo cada vez necesita de más y más personas, sin importar dónde se encuentren dentro una jerarquía. La idea de que algunas pocas personas extraordinarias situadas en la parte superior de una organización pueda proveer todo el liderazgo que se necesita es completamente ridículo, y es una receta para el fracaso.

Algunas personas todavía sostienen que hay que sustituir la gestión con liderazgo. Esto obviamente no es así: sirven diferentemente, ambas funciones son esenciales. Necesitamos una excelente gestión. Y necesitamos un mucho más excelente liderazgo. Tenemos que ser capaces de hacer que nuestras organizaciones complejas sean confiables y eficientes. Lo necesitamos para saltar hacia el futuro – el futuro correcto – a un ritmo acelerado, no importa el tamaño de los cambios necesarios para que esto suceda.

Hay muy, muy pocas organizaciones hoy en día que tienen un liderazgo adecuado. Hasta que nos enfrentamos a este problema, entendiendo exactamente cuál es el problema, nunca vamos a resolverlo. A menos que reconozcamos que no estamos hablando de gestión cuando hablamos de liderazgo, cuando necesitamos liderazgo lo que vamos a hacer es trabajar más duro para gestionar. En cierto punto, terminamos haciendo un excesivo gestionamiento y nos encontramos haciendo un mínimo liderazgo organizacional, lo que muestra cada vez más vulnerabilidad en un mundo de rápido movimiento.

Fuente: HBR.org

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