Tiene un gran personal? Entonces ¿Por qué no tratarlos mejor?

Ah, el primer día en el trabajo. Comienza como en un país de las maravillas con la nueva contratación de gente con ojos brillantes en una tupida cola.

Todo es fresco y en espera de ser explorado. Con cada respiración, la anticipación llena sus pulmones y la curiosidad emana de sus poros. Su sonrisa, intensificada por un optimismo juvenil, revela que él está listo para zambullirse a ciegas en la cultura de la oficina.

Dirigido por un deseo de demostrar su valor, asiste a las reuniones, comparte ideas, identifica oportunidades, presenta recursos sin explotar y se hace indispensable – por lo menos en su mente – ya que un poco más tarde, algo extraño sucede.

Cuando empieza el desencanto

Empieza a sentirse agotado, asfixiado y acabado, lo que hace que empiece la desmotivación. Su participación en las reuniones clave se reduce notablemente.

Proyecto tras proyecto se torna más pasivo, sin hablar de un aumento de sueldo, no hay una inversión en su desarrollo profesional, no se menciona sobre su futuro, sin muestra de un “gracias”. Las secuelas de un horario inflexible están convirtiendo su vida en un caos. Le molesta la forma en que es tratado por la dirección y la rigidez selectiva que se orienta las políticas internas.

Sus intentos de hacer frente a estas preocupaciones se chocan con la retórica robótica, o de otra manera simplemente ignorada. El semblante alegre que una vez alimentó su deseo de hacer una diferencia es eclipsado gradualmente por la apatía. Sus compañeros de trabajo parecen inmutarse por su lucha; tal vez todos ellos se han rendido a la mentalidad “eso es simplemente como las cosas funcionan aquí””. El nuevo empleado se da cuenta de que está perdiendo su pasión y decide que es hora de dejar la compañía por la estaba tan emocionado de trabajar hace apenas unos meses…

Cuando la relación comienza a cambiar de rumbo

Con demasiada frecuencia, los empleados talentosos entran en las empresas con una explosión de energía que rápidamente se ve opacada  por una combinación de factores internos: gestión, cultura, política, carga de trabajo, la gente, falta de visión, etc. Momento de la verdad: no hay compañía perfecta, pero la realidad no debería dejar a los líderes intentar desarrollar una cultura que aprecie realmente a sus empleados. ¿Cómo puede un empleado crecer en un ambiente donde no es apoyado, no tiene desafíos y no es valorado?

Motivación de los empleados en ambos sentidos

El trabajador de hoy necesita una razón de peso para permanecer fiel a la misión de su empresa, y para algunos empleados, la promesa de un sueldo fijo no es suficiente. Tienen que estar totalmente comprometido y conectado a una causa que le haga saltar de la cama cada mañana listo para afrontar los desafíos del día.

A estos empleados de alto desempeño debe dárseles la oportunidad de contribuir con los proyectos que impulsan el entusiasmo e inspiran la innovación. Los empleados son realmente responsables de mantener sus niveles de motivación, pero el ambiente de trabajo puede desempeñar un papel importante apoyado o disminuyendo sus esfuerzos.

Estas cinco experiencias ayudan a crear y mantener el compromiso del empleado con una empresa:

1. Sensación de propósito – Ellos entienden cómo su trabajo se relaciona con los objetivos departamentales y la misión general de la organización.

2. Sensación de poder – Sus directivos confían en ellos para llevar a cabo una tarea. Ellos son capaces de ajustar los procesos según sean necesarios.

3. Sensación de participación – Participa activamente en las reuniones y discusiones, especialmente las que afectan a su función específica. Se le respeta por su competencia profesional.

4. Sensación de pertenencia – Ellos son una parte integral del equipo y, por tanto, son tan valiosos como sus compañeros de trabajo. Ellos generalmente se sienten aceptados como parte del equipo.

Cuando estos elementos no están presentes en una base sólida, puede ser más de un lastre que un sueño para presentarse al trabajo. Lo que era un sobresaliente rendimiento de un empleado puede disolverse fácilmente en una neblina desordenada con el paso de diferentes situaciones.

Ayúdelos a crecer o déjelos ir

¿Quién quiere ayudar a una empresa a alcanzar sus mejores resultados si se siente desalentado como consecuencia de haber sido tratado mal en el trabajo? Los empleados con baja autoestima podrían hacer que un gerente incompetente se sienta mejor, pero hacen poco o nada para crecer en la organización. Sin mencionar que  la rotación de personal podría ser muy costosa.

El centro de trabajo moderno de  hoy en día se caracteriza por el cambio y la inestabilidad. Los despidos, reducción de beneficios y otros acontecimientos intempestivos socavan la moral del personal. Reconociendo la presencia de estas condiciones no sugiere que los empleados deben o necesitan ser mimados con el fin de hacer su trabajo.

Muchas empresas apoyan una ideología retrógrada que ve a los empleados a través de una lente de hoy-aquí y mañana-fuera. En otras palabras, vamos a obtener todo lo que podamos sacar de este empleado antes de que nos abandone. Esta actitud determina el destino de la relación empleado-empleador y conduce a la misma cosa que en un inicio se temía – él o ella renuncia en cuanto se presenta otra oportunidad. Aunque cada empleado se va, finalmente, su mandato debe ser una experiencia mutuamente beneficiosa que termina en general en buenos términos.

La creación de un entorno que no quieran dejar

El objetivo de hacer a cada empleado “feliz” no es realista ni sostenible. Para reformular este artículo, “Crea el ambiente de trabajo del cual tus empleados nunca quieran irse”. El documento se centra en el cultivo de un ambiente de trabajo ideal en el que los empleados puedan prosperar y lo que su compañía pueda ofrecer para mantener al personal motivado. Para lograr este fin, los empleadores deben estar dispuestos a ser creativos de tal la forma en que logre la retención de sus empleados.

 Fuete:  TLNT.com  

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